Historia, Arte y arquitectura
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Antes, durante o después de su visita, ¡consulte los planos para orientarse en la abadía del Mont-Saint-Michel!
Con vistas a la inmensidad de la bahía, ¡sumérgete en la historia de la abadía del Mont-Saint-Michel, erigida entre el cielo y el mar! ¿Quieres saber más? ¡Lee el artículo sobre la historia de este monumento!
Se trata de la entrada fortificada de la abadía. Es el lugar de acogida de los peregrinos. Se convirtió en sala de guardia con el establecimiento de una guarnición durante la Guerra de los Cien Años.
El visitante sube la escalera de la Gran Escalinata hasta la terraza del Saut-Gaultier. Se camina entre la iglesia, a la derecha, y las viviendas abaciales, a la izquierda, unidas por pasadizos suspendidos. Estas viviendas, construidas entre los siglos XIV y XVI, fueron la residencia señorial de los abades y hoy en día albergan la administración del monumento y las comunidades monásticas.
La terraza oeste está formada por la explanada original de la iglesia abacial y los tres primeros tramos de la nave, destruidos en el siglo XVIII tras un incendio. La fachada clásica se reconstruyó en 1784. Desde allí se disfruta de una vista panorámica de la bahía, desde el peñón de Cancale, al oeste y en Bretaña, hasta los acantilados normandos al este. También se pueden divisar dos macizos graníticos: el Mont-Dol, al oeste, en tierra firme, y el islote de Tombelaine, al norte. En alta mar se distingue el archipiélago de las islas Chausey, de donde procede el granito con el que se construyó la abadía. Por último, la terraza ofrece unas vistas únicas de la aguja neogótica del campanario, erigida en 1897 y coronada por la estatua de cobre dorado de San Miguel.
Iniciada en 1023,la iglesia abacial se erigió en la cima de la roca y descansa en parte sobre cuatro criptas construidas en la ladera. La nave románica presenta una elevación de tres niveles: arcadas, tribunas y ventanas altas. Siempre ha estado cubierta por una estructura de madera. El coro románico, que se derrumbó en 1421, fue reconstruido tras la Guerra de los Cien Años en estilo gótico flamígero.
La visita continúa por el claustro gótico. Estas galerías, que permitían la circulación entre los distintos edificios, también estaban destinadas a la oración y la meditación. Durante las fiestas religiosas, allí tenían lugar las procesiones. El claustro está situado en lo alto de un edificio conocido como «La Maravilla», construido a principios del siglo XIII. Da acceso al refectorio, a la cocina, a la iglesia, al dormitorio, al archivo y a diversas escaleras. Al oeste, la abertura central, orientada hacia el mar, debería haber dado acceso a una sala capitular que nunca se construyó. Las galerías del claustro se construyeron con estructura de madera para aligerar su peso. Una doble hilera de columnitas, ligeramente desplazadas, dibuja perspectivas en constante cambio.
En esta sala de una luminosidad impresionante, los monjes tomaban sus comidas en silencio, mientras uno de ellos, desde la tribuna de la pared sur, leía en voz alta. Las paredes laterales de esta sala, que soportan el peso de la estructura de madera, están perforadas por estrechas ventanas invisibles desde la entrada.
A continuación, se accede por una escalera al salón de los Huéspedes, que se encuentra exactamente debajo del refectorio. Esta magnífica sala gótica estaba destinada a la recepción de reyes y nobles.
La visita continúa por esta cripta gótica, construida a mediados del siglo XV para sostener el nuevo coro de la iglesia abacial.
Esta cripta románica se construyó poco después del año mil para servir de cimientos al brazo del crucero de la iglesia abacial. Presenta una bóveda de una impresionante luz de nueve metros.
Desde la cripta de San Martín se accede, a través de un pequeño pasadizo, a la enorme rueda que ocupa el antiguo osario de los monjes. Se instaló en 1818 para subir la comida a los reclusos encerrados en la abadía, convertida en prisión. Se trata de una réplica de las ruedas utilizadas en la Edad Media en las obras de construcción.
La capilla de San Esteban está situada entre la enfermería, que se derrumbó a principios del siglo XIX, y el osario de los monjes. Estaba destinada al lavado de los difuntos y al velatorio previo al entierro de los monjes fallecidos.
A continuación, se toma la escalera norte-sur, situada debajo de la terraza oeste. Es el principal eje de circulación del monasterio románico.
La escalera da al pasillo de los monjes. Perteneciente al monasterio románico, esta larga sala de doble nave está abovedada con crucería: esta innovación anuncia el nacimiento del arte gótico a mediados del siglo XII.
Al entrar en el scriptorium nos encontramos con la Maravilla. Construida para sostener el claustro, esta gran sala gótica estaba destinada al trabajo de copia y al estudio de los manuscritos por parte de los monjes. Doscientos manuscritos medievales de la abadía se conservan hoy en día en Avranches.
A continuación, bajamos a la capellanía, situada en el primer nivel, debajo del salón de los Huéspedes. Era en este lugar donde los monjes acogían a los pobres y a los peregrinos de todas las condiciones.
La visita concluye en la sala del antiguo despensa, que servía para almacenar los alimentos, que se subían mediante una gran rueda que ya no existe. Hoy en día es la librería-tienda de la abadía.